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TERCER SEXO EN COLORES

El chiste es de un  sacerdote que va en su coche por la autopista solitaria a altas horas de la noche, cuando a los lejos alcanza a divisar a una figura humana vestida de rojo, en medio de la vía. Hace sonar su bocina, pero la persona que hay allí no se mueve ni un centímetro, así que debe frenar quedando solo a un metro de la figura de rojo quien le dice:
    —Soy el fabuloso Gay Rojo, ¿Me das un besito?
    —Hijo mío,  quítate de ahí, ¿no ves que por poco te atropello?
    Pasa el susto y el sacerdote sigue conduciendo por la carretera, cuando más adelante ve otra figura ahora vestida de verde.  Hace sonar su bocina, pero la persona que hay allí no se mueve ni un centímetro, así que debe frenar quedando solo a un metro de la figura de verde quien le dice:
    —Soy el fabuloso Gay Verde, ¿Me das un besito?
    —¡Hijo mío! quítate de ahí, ¿no ves que por poco te atropello?
    El cura ya de mal genio sigue conduciendo por la carretera, cuando más adelante ve otra figura ahora vestida de Azul.  Hace sonar su bocina, pero la persona que hay allí no se mueve ni un centímetro, así que debe frenar quedando solo a un metro de la figura de Azul quien le dice:
    —Soy el fabuloso Gay Azul, ¿Me das un besito?
    —¡Estúpido Idiota! quítate de ahí, ¿no ves que por poco te atropello? ... ¡Que pasa en esta noche que está llena de homosexuales...!
    El clérigo ahora si completamente salido de sus casillas, continúa conduciendo pero a mayor velocidad, y más adelante ve otra figura ahora vestida de Morado.  Hace sonar su bocina frenéticamente,  frena estrepitosamente, y se baja del vehículo gritando:
    —¡Estúpido, imbecil, tarado  "#%*&*@#"!  ¿Quieres que te atropelle? Ya sé que eres un maricón Morado, o ¿quien te crees que eres?
    —Disculpe padre...  es que me he quedado sin gasolina...  YO SOLO SOY EL OBISPO PIDIENDO UN AVENTÓN....



Aporte de CASANDRA 
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LA MONJITA Y EL DON JUAN


Un "Don Juan" de esos que no quisieran que se les escapara ninguna mujer, se sube a un autobús, observa bien a todas las mujeres que van allí, y de pronto detiene su mirada en una monjita de hermoso rostro.

Inmediatamente toma asiento junto a ella, y sin más preámbulos le propone que lo acompañe a un motel.  La monja sorprendida por la audacia del hombre, simplemente opta por bajarse del autobús discretamente.

El conductor del vehículo que ha estado observando la escena, llama al "don Juan" y con voz amanerada le dice:

- Esta preciosa la monjita ¿no?... pero veo que no conseguiste nada con ella; pero si estás interesado yo te puedo decir como lograr tus propósitos...

- Claro que me interesa -dice el hombre. - Dime que hay que hacer...

- Mira, -dice el conductor- esa monja va todos los viernes a las 4 de la mañana a orar al cementerio frente a la tumba del beato Luis. Lo que tienes que hacer es colocarte una túnica y una capucha de color blanco, ella no podrá reconocerte en la oscuridad,  tu le dirás que eres el espíritu del beato y que deseas tener sexo con ella. Ella no se resistirá por la devoción que le tiene al beato. 

Al "don Juan" le encanta la idea, y al siguiente viernes llega desde las 3 de mañana a esperar a la monjita. Justo a las 4 A.M., aparece una monja, se arrodilla frente a la tumba,  el hombre se le acerca lentamente, llama su atención tocando sutilmente su hombro, y con voz de ultratumba le dice:

- Soy el ánima del beato... he escuchado tus oraciones, y tus peticiones serán atendidas oportunamente... pero hoy, deberás tener sexo conmigo...

La monja se muestra de acuerdo pero le hace una aclaración diciendo:

- Yo soy virgen, y debo permanecer así,  porque soy una esposa del señor...  pero te complaceré de la otra forma...  de espaldas...  espero que me entiendas...

El "don Juan" se muestra de acuerdo, ya que su deseo es poseer a la religiosa sin importar la forma. Al terminar, el hombre se quita la capucha y la túnica diciendo:

- Ja ja ja... no soy un espíritu... soy el hombre del autobús... ¿Me recuerdas?

- Claro que te recuerdo, - dice la monja quitándose el hábito- Yo no soy la monja,  soy el conductor del autobús ¿me recuerdas?  ¡¡¡JA JA JA JA!!!....




Aporte de EDUARDO VIII 

                                 Chiste recomendado: El Abrigo de piel

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Confesiones de un Cura y una Monja

    Un avión se accidenta en la mitad del desierto, y únicamente sobreviven al siniestro dos religiosos; Un cura y una monja.
    Empiezan a caminar  sin rumbo y cuando se sienten desfallecer, se detienen, y elevan sus oraciones para ser salvados de una muerte inminente, y ocurre  un milagro; aparece una camella caminando hacia ellos.
    Luego de orar para agradecer ese milagro, se suben en animal y viajan durante horas, durante días hasta que la camella cae muerta del cansancio. Ellos vuelven a orar pidiendo un nuevo milagro que los salve, pero esta vez su plegarias parecen infructuosas.
    Cuando ya no tienen esperanzas se sientan al lado de la camella y el cura dice:
    —Creo que ya estamos condenados a morir, y como condenados tenemos derecho a pedir nuestro último deseo...
    —Si padre —Dice la monja—,  ¿Y cual es su último deseo? 
    —Mi último deseo, hija mía, es ver algo que nunca he visto: una mujer desnuda.
    —Yo le puedo cumplir ese deseo —Dice la monja despojándose de sus vestiduras.
    —Y tu último deseo cual es... —Pregunta el curita sin quitarle los ojos de encima.
    —Mi último deseo es parecido al suyo padre; nunca he visto a un hombre desnudo...
    El cura sin hacer  ningún comentario también se desnuda, y naturalmente la situación hace que se excite un poco. La monja se queda mirando con curiosidad lo que le ocurre al hombre desnudo y pregunta:
    —Padre, eso que tiene ahí, abajo, ¿que es? ¿para qué sirve?
    —Eso hija mía —responde él—,  es con lo que la naturaleza ha dotado a los hombres para copular y dar vida. 
    —¡Seguro padre?  ¿ Eso sirve para copular y dar vida?
    —Si hija, así es...
    —Ay padre que emoción —dice la monja, y agrega—, entonces... ¡¡¡¡copúlese  a la camella a ver si resucita...!!!!  



Aporte de DAFNE 
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